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Vitrinas de Tapas

Las Vitrinas de Tapas más baratas ¡están aquí!

Vitrinas de tapas para Hostelería

Ilustración con Vitrinas de Tapas

Las tapas forman parte importante de la cultura gastronómica española. Son sencillas, rápidas y el mejor acompañamiento para un buen vino, una cerveza o un vermut.

Las tapas españolas, siempre en la barra de un bar -dentro o sobre una vitrina-, son conocidas y apreciadas por millones de personas en todos los rincones del mundo.

Este tipo de aperitivos es una parte fundamental del prestigio, la supervivencia y rentabilidad de miles de negocios de Hostelería en nuestro país.

También llamadas “de mostrador”, “de sobremesa”, “de barra” o “de bar”, las vitrinas de bar para tapas son una pieza fundamental en el sector de la Hostelería y el turismo en España.

Las vitrinas de tapas tienen el poder de aportar aún más valor a los alimentos que contienen, haciéndolos más atractivos y, por tanto, rentables.

Por un lado protegen a los alimentos de manipulaciones no deseadas, accidentes, vertidos ocasionales, estornudos, etc..., manteniéndolos también a su temperatura adecuada.

Por otro, una vitrina bien limpia, bonita, adecuada al espacio disponible y bien acorde al estilo del ambiente del local, realza el valor de los apreitivos que contiene, haciéndolos más apetecibles.

En esta sección ponemos a tu disposición una cuidada selección de Vitrinas de tapas para bares, cafeterías, restaurantes y otros negocios de Hostelería.

Vitrinas fabricadas por las firmas con más prestigio en el sector y, como siempre, a los mejores precios del mercado.

Razones para adquirir una vitrina expositora de tapas

Existen múltiples razones para contar con una vitrina de tapas frías o calientes en tu bar, restaurante, mesón o negocio de Hostelería:

Es obligatorio por ley

Conforme a diferentes normativas de ámbito tanto estatal, como autonómico, los alimentos que entren en contacto con el público deben estar protegidos.

Es más, en caso de que dichos alimentos necesiten una temperatura de conservación determinada, deben colocarse en la vitrina adecuada.

Higiene y salubridad

Las vitrinas de tapas son el modo más seguro de evitar problemas de salubridad con respecto a los alimentos que sirves en tu local.

Ten en cuenta que con las vitrinas de tapas no solo proteges los alimentos. Proteges, además, tu reputación.

Diseño

En la actualidad dispones en el mercado de una enorme variedad de vitrinas que pueden aportar un toque de distinción a tu local.

Una buena elección de tus vitrinas de tapas hará que la personalidad de tu establecimiento eleve su prestigio a niveles muy beneficiosos para tus resultados económicos.

Recuerda que el prestigio de un local no está solo en lo que se da de comer, sino también en el parecer.

Publicidad

Las vitrinas de tapas te van a permitir realizar una publicidad adicional de los productos que ofreces.

El objetivo es lograr que el cliente se fije y se decida en el momento a solicitar un pequeño tentempié para combinar con su bebida.

Las vitrinas pueden convertirse en una seña de identidad de tu local, tanto por su forma como por su contenido.

No dejes de ser original tanto en su diseño como en lo que dispongas en su interior. Promociónalo y tu local podrá estar en boca de todos gracias a tu expositor de tapas.

Una buena vitrina de tapas, estratégicamente situada y armónicamente repleta de alimentos, es una forma de aumentar las ventas de tu negocio de una manera sencilla y práctica.

Ahorro de tiempo

Este tipo de expositores te permite poder tener un cierto trabajo adelantado cuando el cliente se decida a pedir para comer.

Una variedad de tapas ya preparadas te ayudará a liberar la cocina en las horas más fuertes del día, convirtiéndose en una significativa contribución para el buen funcionamiento de tu negocio.

Vitrinas Neutras
Vitrinas Expositoras
 

Tipos de vitrinas de hostelería para tapas

A la hora de hacer la elección de una vitrina de tapas para tu negocio de Hostelería, lo primero que debes tener en cuenta es la temperatura y la humedad requeridas conforme a los alimentos que vaya a contener.

En esta sección encontrarás tanto modelos refrigerados, perfectos para tapas frías, como vitrinas para albergar  recipientes calentados al baño María, con calor seco que no aporta humedad extra a los alimentos contenidos.

Por supuesto, encontrarás vitrinas neutras, muy adecuadas para la exposición de bollería en bares y cafeterías.

Estas son las principales características, según la temperatura y la humedad que aportan:

Vitrinas Refrigeradas

Mantienen las tapas frías, entre 4° y 8° C.

Algunas tienen el motor integrado en su interior. Otras lo llevan incorporado como un bloque externo.

Las más sencillas disponen de una placa refrigerada, a la que podemos añadir nuestras propias cubetas contenedoras.

Otras se venden con sus propias bandejas, normalmente cubetas de tamaño Gastronorm GN 1/6 x 40 y GN 1/3 x 40.

Algunas disponen de un fondo especialmente estrecho, para barras de poca profundidad.

Otras disponen de gran capacidad interior, incluso con 2 niveles de exposición, base y estante intermedio y el estante también refrigerado.

Estos modelos están diseñados para limitar su acceso a su parte posterior, habitualmente protegido por puertas abatibles de 180°.

También podrás encontrar alguna refrigerada self-service, diseñada para dar soluciones a pequeños cócteles, buffet y autoservicio.

Vitrinas de Calor Seco

Estas mantienen calientes, entre los 30° y los 60° C, los alimentos que contienen, sin aportarles humedad extra.

Mantener baja la humedad relativa del aire es especialmente interesante para conservar  calientes y secos pasteles, bollería y otros alimentos sensibles al aumento de la humedad.

Los modelos de calor seco suelen disponer de termostatos regulables.

Vitrinas al Baño María

Especiales para guisos y tapas calientes.

Suelen ser compactas, ya que no necesitan instalación, y disponen de patas regulables para ajustar su horizontalidad.

Su interior debe ser desmontable, para permitir su limpieza.

Estas vitrinas de bar suelen tener contenedores de acero inoxidable de gran tamaño, usualmente para 2 o 3 bandejas Gastronorm GN 1/1 x 65.

Vitrinas Neutras

Son adecuadas para la exposición de bollería en bares y cafeterías, así como de alimentos crudos o cocinados que se sirven a temperatura ambiente.

Algunas tienen en su parte superior un cristal plano en el que, de estar debidamente protegidos, se pueden exponer más alimentos.

Otros disponen de estante intermedio, con luz tipo LED, puerta abatible trasera, etc...

Varios de estos modelos de vitrinas -ya sean frías, de calor seco, de baño María o neutras- podrían formar parte de una línea modular y acoplarse perfectamente entre ellas, configurando una estructura acorde a las necesidades de tu negocio y del espacio disponible.

La tapa española

Hoy en día las tapas son uno de los pilares de la Marca España en el extranjero y su búsqueda en internet muestra alrededor de 142 millones de resultados.

Sin embargo su origen se pierde en la noche de los tiempos

La costumbre de abrir el apetito con diversos manjares antes de la comida principal formaba ya  parte de la tradición gastronómica de árabes y judíos, pueblos que dejaron una gran impronta culinaria en nuestro país.

Invento de Reyes

Algunos afirman que esta costumbre de maridar bebida y tentenpié se debe a la disposición del rey Alfonso X "El Sabio", acerca de que en los mesones castellanos no se sirviera vino si no iba acompañado con algo de comida, no fuera cosa de que el caldo se subiera a la cabeza de sus súbditos.

Esta porción de comida solía ser colocada sobre la boca de la jarra o el vaso de vino y así se evitaba, además, que algún mal compañero se bebiera el vino de otro.

Aquellas primitivas tapas consistían generalmente en un trozo de jamón, rodajas de chorizo o embutido o un buen pedazo de queso.

Hay noticias de que en la segunda mitad del siglo XVI ya se usaba en España el término tapa como españolización de la palabra francesa “étape” (etapa), que hacía referencia al aprovisionamiento de los soldados en sus campañas. Una “etapa” era el lugar y el momento del aprovisionamiento de la soldadesca.

Cervantes narra cómo Don Quijote y Sancho Panza meriendan con unos peregrinos que “venían bien proveídos, a lo menos de cosas incitativas que llaman a la sed a dos leguas”. Estos “incitativos” o “llamativos” eran normalmente queso, aceitunas, frutos secos y embutidos como la cecina, alimentos salados o picantes que despertaban la sed.

Lo mismo sucede con el “avisillo” (un puñado de sal) que Quevedo describe como "bueno para beber" en Vida del Buscón.

Otras teorías fijan su posterior aparición en los hábitos de los labriegos del siglo XIX, quienes, para reponer fuerzas y poder continuar con el trabajo sin hacer comidas copiosas, tomaban un poco de vino con algo de comida, generalmente chacina o queso.

De origen andaluz

No falta quien halla el principio de la tapa en Almería. A principios del siglo XX se “tapaban” las copas de fino con lonchas de jamón o lomo para que el vino no perdiera su sabor.

Seguramente la tradición y el nombre pudieron surgir a finales del siglo XIX en una categoría muy concreta de establecimiento hostelero: el ultramarinos o tienda de montañés.

En Cadiz, Sevilla, Granada o Córdoba florecieron estas tiendas en las que se ofrecía al comprador la “caña de manzanilla”. Además del embutido encima del vaso, ofrecían también como acompañamiento pescado frito, tortilla y rosquillas, ya fuera gratis o por muy poco dinero más.

Al respecto se cuenta la anécdota acerca de otro rey español, Alfonso XIII –otros se la atribuyen a Fernando VII-, cuando, en un viaje a Cádiz en 1916, el monarca pidió una copa de jerez.

De repente, en ese momento una fuerte corriente de aire entró por la ventana. Para evitar que el vino se llenara de arena de playa, el camarero tuvo la idea de colocar una lonchita de jamón en el catavinos real.

El Rey preguntó que qué era aquello y el camarero se disculpó, explicando que se trataba de una "tapa" para evitar que el vino se estropeara con la arena.

Al Rey le hizo gracia la idea, se comió la tapa, se bebió el vino y pidió que le sirvieran otro vino con tapa incluida. Como era de esperarse, los miembros de la Corte que acompañaban al Rey pidieron lo mismo y así, dicen, nacía oficialmente la tapa.

Eclosión en el siglo XX

La Real Academia Española, definía la tapa en 1936 como "cualquier porción de alimento sólido capaz de acompañar a una bebida".

De hecho, hasta la edición de 1970, la misma palabra aparecía referida como un simple andalucismo para nombrar a las "ruedas de embutido o lonjas finas de jamón que sirven en los colmados y tabernas, colocadas sobre las cañas y chatos de vino".

Sin embargo la calle, como siempre, se adelantaba a los académicos de la Lengua: En 1935, el periodista Juan Ferragut escribía que "la tapa es un modo distraído de comer sin darse cuenta".

Pero, si en algo aciertan las teorías populares sobre el nacimiento del tapeo, es en situarlo en Andalucía.

Allí aparece la primera fuente documental que habla de tapas con su significado actual. En la revista La Alhambra, publicada en Granada en 1911, se comenta que al hombre andaluz se le distingue por estar trasegando cañas con sus tapas, que llaman, “aperitivos de la colambre”, siendo la colambre las "ganas de beber".

Colmados y tablaos madrileños

En las mismas fechas llegaron a Madrid los primeros colmados andaluces, herederos directos de las tiendas de montañés sevillanas.

La mayoría de ellos se instalaron en el castizo barrio de Las Letras, concretamente en las calles Echegaray, Visitación y Núñez de Arce, y eran lo que ahora entendemos por un tablao flamenco.

Se caracterizaban por su decoración colorista a base de azulejos, tan copiada hoy en día para interés de los turistas.

Entonces comienza a generalizarse en la prensa el término “tapa”, aunque durante muchos años lo hizo siempre en cursiva o con comillas, al entenderse que se trataba de un modismo del habla popular, desconocido para los lectores de fuera de Andalucía.

Estos colmados madrileños -Villa Rosa, Los Gabrieles, etc…- se pusieron rápidamente de moda entre las élites intelectuales y económicas de la capital.

De pronto, de los quince céntimos que costaba un chato de vino con tapa en 1915 se pasó a incluir marisco y pescado, traído expresamente desde Málaga o San Fernando, para dar gusto a una nueva clientela más selecta.

Triunfaban locales como Las Delicias, El Gallo, El Duque de El, La Sevillana o Casa Sergio, que fueron imitados en otras ciudades

Solución gastronómica de postguerra

El gusto por el tapeo y el paseo del aperitivo se acentuó después de la Guerra Civil.

Las penurias económicas de la población no permitían caprichos de restaurante, pero sí una visita al bar para tomar unas patata bravas.

Si, además, se tiene en cuenta que el racionamiento y la política de plato único limitaban enormemente la oferta de las casa de comidas, resultaba que tascas y bares ofrecían prácticamente lo mismo que el colmado, pero en mayor cantidad y a precio más reducido.

Comer a base de tapas podía ser más asequible que cocinar uno mismo e infinitamente más social y divertido.

De tapas por España

Por aquella misma época comenzaron a triunfaban en el País Vasco los primeros bares de banderillas o pintxos, que en principio eran pequeños bocados de elaboración sencilla para asentar el estómago durante el chiquiteo.

Locales como Casa Vallés en San Sebastián, cuna de la gilda, o el Iruña de Bilbao, empezaron a llenar sus barras con sencillos manjares: huevos cocidos con mayonesa, champiñones a la plancha, grillos -patata con lechuga- o atún en aceite entusiasmaban a la clientela.

De la idiosincrasia de cada lugar ha ido emanando con el tiempo una forma distinta de entender el tapeo, extendido hoy en día se extiende a toda España aunque con fuertes particularidades locales.

La tapa tiene, así, diversos nombres, según la región en la que se pida. En Aragón y Navarra se denomina "alifara"; en el País Vasco "poteo" o “pintxos”, etc

En algunas ciudades, como León, Jaén o Granada, las tapas son gratuitas y uno de sus mejores reclamos turísticos.

En otras, como Valladolid, Salamanca, Badajoz, Almería o Madrid, se alterna el tapeo gratis con los pinchos de pago. En Vitoria, San Sebastián y Bilbao es costumbre el pagar por todos los pintxos, llevando la cuenta mediante los palillos de madera usados con cada pintxo consumido.

Sin embargo y a pesar de las diferencias, la costumbre de alternar en público para consumir comida a la vez que bebida es una de nuestras tradiciones nacionales más consolidadas y celebradas.

Tanto es así que las tapas han terminado por calar fuertemente en el extranjero, donde, incluso, mantienen su denominación española.

Vitrinas de Ingredientes
Vitrinas Pasteleras
 

Las tapas en el mundo

En 1985 las tapas llegaron por primera vez al gran público de fuera de nuestras fronteras de la mano de la estadounidense Penélope Casas.

Casada con un español, Penélope escribió un libro de gran éxito sobre la cocina española en 1982, “The Foods and Wines of Spain“.

Consolidando su éxito editorial, en 1985 publicó “Tapas: the little dishes of Spain”, dedicado a las recetas tradicionales de tapeo.

El concepto de “tapas bar”, tan novedoso e impactante en el mercado norteamericano, sería utilizado poco después por uno de nuestros chefs más reconocidos a nivel internacional, José Andrés, quien abre en los 90 en Washington D.C. “Jaleo”, el primer bar de tapas en Estados Unidos.

Con un éxito avasallador desde el principio, este establecimiento abrió el camino de otros muchos cocineros españoles que han exportado el tapeo y nuestra gastronomía a los cinco continentes: Ferrán Adriá, Omar Allibhoy, Dani García, Paco Roncero o Sergi Arola.

La vanguardia culinaria y sus innovaciones a nivel de técnica y estética han ido sustituyendo las sencillas banderillas y raciones tradicionales por creaciones de alta cocina en miniatura, que compiten entre sí en certámenes como el anual Concurso Nacional de Pinchos y Tapas de Valladolid.

Las rutas de tapeo y los concursos y festivales copan hoy en día el panorama hostelero de cada rincón de España.

Porque, como dejó escrito el periodista Néstor Luján “no hay mayor alegría que la de quien siente el hormiguillo del hambre y un poco de sed, entra a un bar, pide un vermut y le dan una tapa. Es uno de los momentos más humildemente felices que el hombre puede conocer en este mundo desconcertado.”

Las 3 Vitrinas de Tapas más vendidas

Vitrina SAYL Cube Line

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Capacidad 4 a 8 GN 1/3.

Vitrina refrigerada Cube Line con dos estantes refrigerados y uno neutro.

Temperatura de trabajo de +2 a +6 ºC.

Desde 819,00 € (+ IVA).

Vitrina Infrico VEB CP

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Sin Bandejas.

Vitrina para tapas frías con cristal plano abatible y placa refrigerada.

Equipada con motor externo y con una temperatura de 4 a 8 ºC.

Desde 561,20 € (+ IVA).

Vitrina de Tapas i90 Cub

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Capacidad 4 a 8 GN 1/3.

Vitrina refrigerada para tapas frías.

Con acabado en exterior en aluminio anodizado negro y sistema de iluminación LED y puertas correderas alta resistencia.

Temperatura +2/+6 ºC.

Desde 678,40 € (+ IVA).

Catálogo de Vitrinas de Tapas en Hosteleria10

Este Catálogo agrupa la información disponible acerca de vitrinas de tapas y sobremostrador que se distribuyen en España, según viene facilitada por sus respectivos fabricantes.

La información contenida en este catálogo incluye productos, modelos y características técnicas. 

 

Algo más de información

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Vitrinas de Tapas: conservación, frescura y sabor

Conoce un poco más sobre otros tipos de vitrinas y cuál puede ser el más adecuado a tu negocio de Hostelería.

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Pregúntanos. Podemos ayudarte

Tenemos en nuestra tienda una cuidada selección de Vitrinas de Tapas con la mejor relación calidad/precio.

Por eso ponemos un especial cuidado a la hora de buscar fabricantes y marcas de completa garantía, como Coreco, Docriluc, Industria90, Infrico, Movilfrit, Polar, SAYL, Vitrinas Gómez…

Pero nuestro catálogo es amplio y no todo él está en nuestra tienda.

Escríbenos a contacto@hosteleria10.com o llámanos por teléfono al 91 161 03 04 si no encuentras lo que buscas o si necesitas que te asesoremos.

Estaremos encantados de ayudarte.

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