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Máquinas de Hielo

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Máquinas de hacer Hielo para Comercios y Hostelería

Ilustración con Máquinas de Hielo

Las máquinas de hielo comerciales se utilizan principalmente en la industria de servicio de alimentos, en restaurantes y bares, discotecas, terrazas, kioskos, hospitales y hogares de ancianos, supermercados y muchos otros negocios de Hostelería y comercios.

Las máquinas de hielo en cubos cuentan con innumerables ventajas: son económicas, limpias, fomentan el ahorro de espacio, aportan comodidad a la hora de trabajar, contribuyen a que las bebidas que sirves estén en su punto de frío, tienen poco mantenimiento, te permiten controlar la higiene y salubridad del agua con la que están hechos tus cubitos…

Con ellas puedes disponer de hielo siempre que lo necesites, eliminando tu dependencia de los proveedores de hielo y, además, puedes diseñar la forma de tus propios cubos para darle a tu servicio de bebidas y cócteles ese toque de distinción y personalidad que estás buscando.

Las máquinas disponibles en esta sección son para uso profesional o industrial. Todas ellas requieren instalación para dotarlas tanto de una entrada de agua, como de un desagüe.

También encontrarás aquí diferentes modelos de silos para el almacenamiento del hielo. Estos silos, sin embargo, no requieren instalación.

Máquinas de hielo y silos con las más útiles prestaciones, fabricadas por marcas especializadas en el sector del frío comercial y, como siempre, a los mejores precios que puedes encontrar en el mercado.

El hielo

Se llama hielo a la fase sólida del agua, es decir cuando la misma se encuentra congelada.

Este es uno de los tres estados naturales con los cuales es posible encontrar el agua.

El agua en su fase sólida, el hielo, se distingue de los otros dos estados por diversas características, entre ellas la temperatura, mucho más baja que cualquiera de las otras dos fases. También se distingue por su color blanco níveo, su flotabilidad, etc…

El agua en su estado líquido se puede congelar a 0° C cuando se encuentra sometida a una atmósfera de presión. Esto es así, efectivamente, aunque con un matiz, ya que las moléculas deben agarrarse a algo para que este proceso se de.

De este modo el hielo se forma siempre alrededor de núcleos como, por ejemplo, partículas de polvo. De no ser así, la temperatura del agua debe descender hasta los -40° C para entrar en estado de congelación, como bien saben los fabricadores industriales de hielo.

Otros nombres con los cuales es posible describir al agua en estado sólido son la nieve, la escarcha y el granizo. Por su parte, el origen etimológico del término proviene del latín “gelum”.

El elemento hielo se presenta en 12 fases cristalinas distintas.

Con respecto a las presiones normales que se presentan en el medio terrestre, a la fase estable se le denomina como fase I respecto a la terminología de Tamman. En esta fase se presentan dos variantes relacionadas una con la otra. Estas variantes son el hielo hexagonal, denominado Ih, y el hielo cúbico o también Ic.

El hielo hexagonal es la fase más frecuente y, por ello, la más reconocible. En los cristales de hielo, que por lo general poseen una base hexagonal, es posible observar su estructura, también hexagonal.

El hielo cúbico Ic se obtiene por deposición de vapor de agua a temperaturas que se encuentran por debajo de los –130° C, razón por la cual es menos frecuente encontrarlos en un medio común.

Sin embargo, a unos –38° C y 200 MPa de presión, situación teóricamente cotidiana en los casquetes polares, ambas estructuras se encuentra en un equilibrio termodinámico.

Por otro lado existe también el llamado hielo azul, que es el que se forma cuando la nieve se deposita sobre los glaciares, en donde se comprime y pasa a formar parte del mismo para luego arrastrarla hasta una masa de agua.

Durante ese traslado del hielo azul al agua, las burbujas del aire que se encontraban atrapadas en el hielo son expulsadas y los cristales del hielo aumentan su tamaño.

En la vida diaria es muy común que las personas hagan uso del hielo en diversas situaciones, en especial en épocas en las que el calor es intenso y la necesidad de ingerir sustancias frías se hace mucho mayor.

El hielo, además, tiene muchísimas propiedades curativas y es frecuente su uso en algunos tratamientos de belleza. El hielo mejora la circulación sanguínea, lo que devuelve luminosidad a la piel, calma el dolor y puede reducir hinchazones e incluso ojeras.

También es un calmante natural para pieles con acné, pues reduce la inflamación y el dolor y disminuye la coloración roja.

Trituradoras de Hielo
Congeladores Verticales
 

Motivos para adquirir una máquina de hielo

A la hora de plantearte si tu negocio de Hostelería necesitas una máquina de hacer hielo, si es rentable o no o si existen otras alternativas, ten en cuenta esta serie de motivos:

  • Es una inversión muy rentable:
    • Se trata de máquinas económicas
    • Tienen bajos costes de mantenimiento.
    • Siempre ocasionan menor gasto en energía, agua y dinero que la compra de cubitos envasados.
  • Puedes fabricar cubos de hielo rápidamente
  • La máquina te permite producir hielo en diferentes diseños para según qué bebidas
  • Con estas máquinas eliminarás la incómoda dependencia de los proveedores de hielo
  • Al no tener que cargar bolsas de hielo, ahorrarás espacio en tus cámaras de frío.
  • Los cubitos no te saldrán "pegados", como sucede con las bolsas de hielo.
  • Tus cubitos no tendrán “sabor a bolsa”.
  • Puedes controlar la higiene y salubridad del agua de tus cubitos.

Cubitos de hielo y escamas

Debido a su funcionalidad, el cubo es un tipo de hielo muy común.

Muchos fabricantes crean hielo en una gran variedad de formas de cubitos, desarrollando sus propios estilos: cuadrados, rectangulares, cilíndricos…

Para hacer las escamas se toma el hielo recogido de la bandeja de las máquinas de hielos y se tritura en pequeños trozos.

Hay fabricantes que han patentado cilindros evaporadores de tipo único que congelan el agua a través de una máquina de extrusión para formar hielo en escamas.

Este tipo de hielo es fácil de llevar, siendo generalizado su empleo en supermercados para exhibir mariscos frescos y carnes y en restaurantes de ensaladas para mantener fríos sus ingredientes.

Los hospitales y otros centros de atención médica también suelen usar comúnmente hielo en escamas para determinados medicamentos o compuestos clínicos.

Cubitos de hielo. Foto 1

Formatos de hielo comercial

La forma y el tamaño del hielo que se utilice dependerán de las necesidades de cada negocio de Hostelería. Los más habituales son:

Cubito Macizo (Gourmet)

El más utilizado en cócteles. Adecuado para todo tipo de vasos.

Forma: Tronco de cono ligeramente achatado en los lados o piramidal.

Peso: 14, 17, 32, 41 o 60 gramos.

Producción en máquina /24 h: 20 – 165 kg Bajo Mostrador. 22 – 380 kg Modular.

Algunas variantes del cubito macizo son:

  • Tipo dado
  • Cubito dedal.

Cubito Hueco

Se adapta fácilmente a todo tipo de aguas, incluso a las más duras.

Es un cubito apropiado para todo tipo de bebidas. Se derrite rápido.

Forma: Cilíndrico, centro hueco.

Producción/24 h: 22 – 140 Bajo Mostrador. 180 kg  Modular.

Cubito Fast food

Muy recomendado para bebidas carbonatadas.

Puede obtenerse una gran producción en mínimo tiempo.

Forma: Piramidal

Peso: 7 a 13 gramos.

Producción/24 h: 59  - 770 kg Bajo Mostrador. 220 – 416 kg.

Hielo Granular

Excelente durabilidad y multiusos.

También es uno de los más idóneos para cócteles.

Consumo de agua y electricidad reducido.

Forma: Irregular, granulado.

Producción/24 h: 45 – 88 kg Bajo Mostrador. 135 – 1.000 kg Modular.

Hielo en Escamas

De cómodo almacenamiento y transporte.

Su dosificación es muy fácil.

Perfecto para exposición y/o presentación de alimentos (ostras, mariscos, gambas, etc…).

También es un tipo de hielo muy utilizado en el ámbito comercial: panificadoras, pescaderías, etc...

Forma: Escamas planas con un espesor variable de 1,5 a 3 mm.

Producción/24 h: 100 -165 kg Bajo Mostrador. 300 – 1.100 kg Modular.

Hielo Seco

Se utiliza en alta cocina y su producción no requiere instalación.

Comercializamos máquinas de hielo seco bajo pedido. Por favor, consúltanos.

¿Cómo funciona una Máquina de Hielo?

A través de una una entrada de agua, el agua se vierte una bandeja que cuenta con el formato específico para dar forma al hielo que se quiere crear.

La bandeja se va congelando lenta y paulatinamente por capas hasta que el agua se congela completamente y crea los cubitos de hielo.

Alcanzada la temperatura correcta, la bandeja se calienta lo suficiente como para permitir que los cubitos se separen.

Los cubitos son depositados en la cuba de almacenamiento.

Tipos de máquinas de hielo

Hay tres tipos de máquinas para la fabricación de hielo comercial:

Máquina de hielo modular

Viene en una gran variedad de tamaños y con diferentes tasas de producción de hielo.

El depósito de almacenamiento es una unidad separada, también disponible en una gran variedad de capacidades de almacenamiento.

Por lo general, la máquina es apilable sobre la parte superior del depósito de hielo, creando la apariencia de una sola pieza de equipo. No obstante, esta disposición de unidades separadas facilita la limpieza y el mantenimiento de la máquina de hielo.

Máquinas de hielo autónomas

Incluyen la máquina de hielo y la bandeja de recogida de hielo dentro de la misma caja, creando una verdadera unidad individual.

Ocupa menos espacio físico, pero, por el contrario, la producción de hielo y la capacidad de almacenamiento son menores que la de las unidades modulares.

Las máquinas de hielo autónomos están disponibles en una variedad de tamaños y capacidades, lo cual es una solución muy práctica cuando hay problemas de falta de espacio en los recintos laborales en los que hay que instalarla.

Máquinas de hielo bajo mostrador

Este tipo es muy práctico debido a que su compacto diseño permite tener el hielo a mano sin ocupar demasiado espacio.

Sin embargo, este tipo de máquinas tienen tasas de producción de hielo inferiores y su capacidad de almacenamiento es sensiblemente menor que las unidades autónomas de mayor tamaño, con lo que tienen que fabricar hielo más veces, con el consiguiente gasto energético.

Cubitos de hielo. Foto 2

Sistemas de refrigeración

Existen dos sistemas para refrigerar las máquinas que fabrican hielo: por agua y por aire.

Refrigeración por agua

En la mayoría de estos sistemas el agua utilizada para enfriar la máquina se emplea una sola vez y luego se desecha mediante un proceso de drenaje. Es lo que se conoce como “sistema de un solo paso”.

Este método de refrigeración mantiene el calor producido por el sistema de ventilación, reduciendo así los los costes de aire acondicionado.

No obstante, utiliza un gran volumen de agua, lo cual puede ser oneroso en aquellos lugares en los que el agua escasea y es cara.

En general, las máquinas enfriadas por agua utilizan un extra de 100 galones o más de agua por cada 45,35 Kg de hielo producido, en comparación del gasto de agua de las máquinas refrigeradas por aire.

De hecho, algunas ciudades han prohibido por completo los sistemas refrigerados por agua, debido a la escasez de agua y a causa del impacto ambiental e incentivando los sistemas de refrigeración por aire.

Sistemas refrigerados por aire

Utilizan mucha menos agua y causan un impacto menor sobre el medio ambiente.

El calor de los serpentines de calefacción de la máquina de hielo se libera a través de las rejillas de descarga de aire. Esto implica un menor encarecimiento energético.

Las máquinas para enfriar el agua consumen menos electricidad, aunque ese ahorro queda compensado por los costos del servicio de suministro de agua.

Ambos sistemas de refrigeración pueden ser complementados con unidades tipo AUT (Unidades tropicalizadas), proyectadas para garantizar un funcionamiento idóneo de máquinas que estén expuestas a altas temperaturas.

¿Dónde instalar tu máquina de hielo?

Si es posible, no instales tu máquina de hielo en lugares en los que las temperaturas no desciendan por debajo de los 10° C, ni lleguen a estar por encima de los 38° C.

Te recomendamos que la sitúes tan lejos de hornos y otras fuentes de calor como sea físicamente posible. Las tasas de producción de hielo disminuyen a medida que aumenta la temperatura del aire alrededor de tu máquina de hielo.

Asegúrate de que tu máquina de hielo cabe en el espacio que has dispuesto para ella e, incluso, que puede pasar sin dificultades por las puertas del recinto en el que se va a instalar.

Es muy conveniente dejar sitio libre alrededor de la máquina de hielo para no tapar la entrada de aire y la descarga, así como para facilitar la limpieza y el mantenimiento.

Para escoger el punto de instalación hay que tener claro de antemano dónde está la toma de corriente más próxima, al igual que la de agua, y por dónde se va a efectuar el desagüe.

Deja suficiente espacio para el sistema de filtración de agua, si este viniera incluido en tu máquina de hielo.

Para prevenir cortocircuitos, no instales tu máquina en sitios en los pudiera haber humedad o riesgos de escape de agua.

Por último, asegúrate de mantener la máquina de hielo lo más lejos posible de la preparación de masa. Ten en cuenta que las partículas de levadura flotando en el espacio pueden contaminar la máquina de hielo y los depósitos de almacenamiento, ya que la levadura crece en ambientes húmedos y oscuros.

Estate preparado para seguir un estricto programa de limpieza de tu máquina de hielo.

Diseño y Dimensiones de las máquinas de hielo de esta sección

En nuestra oferta de máquinas de hielo puedes encontrar modelos de muy diversos tamaños y potencias:

  • Máquinas Modulares: (Máxima ventilación. Muy adecuadas para espacios y climas cálidos).
    • Dimensiones disponibles mínimas: 35,5 x 40,4 x 59 cm.
    • Dimensiones disponibles máximas: 132,1 x 63,8 x 97,8 cm.
  • Máquinas Bajo Mostrador: (Útiles y cómodas. Pueden tener menor productividad que las modulares. Poco recomendables para climas cálidos).
    • Dimensiones disponibles mínimas: 38 x 48 x 59 cm.
    • Dimensiones disponibles máximas: 93 x 56,5 x 91,5 cm.
  • Silos: (Máquinas-depósito para almacenaje de hielo). Se utilizan en negocios que necesitan cubrir grandes demandas de hielo.

    Se adaptan a máquinas de producción de hielo.

    Garantizan disponibilidad en todo momento.

    • Capacidad de almacenaje: 80 a 350 kg.
    • Dimensiones mínimas: 68,5 x 55,5 x 87 cm.
    • Dimensiones máximas: 152,4 x 78,8 x 153,7 cm.
Mesas de Congelación
Abatidores de Temperatura
 

La historia del hielo

Las primeras noticias que se tienen del uso del hielo se remontan los albores del hombre, cuando los primeros habitantes del planeta mantenían fríos los alimentos y la bebida con hielo de las montañas envuelto en paja.

El verdadero origen de la actividad de los llamados “neveros” y de la costumbre de beber líquidos fríos se remonta a los egipcios, en cuyas zonas antaño habitadas se han encontrado los depósitos más antiguos que datan del siglo XXIX al XXI a.C.

También en Mesopotamia y en Grecia hay vestigios de las llamadas ‘casas de hielo’ que funcionaron hacia el 400 a.C. Fue precisamente en el país heleno donde se datan los primeros usos médicos del hielo de la mano de Hipócratres y, posteriormente, Galeno.

Los romanos iban a buscarlo a las montañas nevadas y lo transportaban en grandes bloques, ayudados por mulas de carga. Lo protegían con sacos de arpillera y pieles de animales para su conservación.

Este sistema de transporte y almacenamiento provocaba que el hielo fuera tan poco duradero como la nieve. Además hacía falta un gran número de personas para recogerlo y acumularlo. Por no hablar de las construcciones especiales que eran necesarias para conservarlo. Todos estos inconvenientes convirtieron al hielo en un artículo exclusivo de las clases altas.

Los usos terapéuticos del hielo también cuajaron en la Roma del siglo I a.C, aunque mucho antes su empleo ya se había extendido también a las bebidas y a la conservación de alimentos. De hecho, el emperador Nerón usaba esa nieve para enfriar sus zumos de frutas y vinos.

A lo largo de los viajes de Marco Polo (1254-1324) se recogen varias recetas de postres helados que se preparaban en China desde tiempos lejanos. Estas ideas fueron trasladadas a Europa, en donde se introdujo el consumo de helados entre las clases altas.

En el Renacimiento el uso del hielo ya estaba plenamente extendido y organizado.

Se aprovechaban las nevadas para acumular hielo en almacenes especiales, pozos y habitáculos subterráneos construidos en piedra o ladrillo cerámico macizo. Se orientaban al norte y solían estar ubicados en pequeñas cuencas formadas por las laderas de los montes.

Estas cavidades se rellenaban de nieve y se pisaban y apelmazaban para que ésta estuviera bien compacta. Se separaban con elementos vegetales como paja, ramas o caña. En la parte de abajo de estos almacenes, había canales para eliminar el agua de deshielo.

Alrededor del siglo XVI aparecen las primeras normas legales para regular un comercio emergente y rentable del hielo, que ya empezaba a tener un enorme impacto económico. Por aquel entonces se empezó a lograr que no hubiera ningún mes sin hielo y, de hecho, se intensificó la venta en verano. Las bebidas frías, como las horchatas y los helados, comenzaron a ser de uso general y a popularizarse.

Se le adjudica a William Cullen, de la Universidad de Glasgow, la primera demostración de refrigeración artificial en 1748. Pero fue un poco más tarde, a mediados del siglo XIX, cuando el bostoniano Frederic Tudor dio con una idea de comercializar el hielo.

Durante un picnic familiar, Frederic, obsesionado con el hielo desde muy joven, y su hermano William bromearon con la posibilidad de vender bebidas frescas en el Caribe, algo que podría convertirlos en millonarios.

Aquel pensamiento se instaló con fuerza en la mente de Frederic, que empezó a contemplar seriamente la posibilidad de aserrar bloques de hielo de los lagos congelados de la región, para embarcarlos y venderlos en Ecuador.

Tras superar muchos obstáculos iniciales, compró su propio barco para transportar el hielo serrado y comenzó a exportarlo a la isla de Martinica, donde pensaba obtener el monopolio de las bebidas refrescantes.

Pero las 80 toneladas de hielo que llevó, pese a llegar en óptimas condiciones, no cuajaron entre los lugareños, que no estaban dispuestos a estropear el sabor de sus bebidas locales. Estos se negaron a comprar el hielo de Tudor, quien se desesperaba al ver cómo su mercancía se derretía.

Cubitos de hielo. Foto 3

En la década de 1820 Frederic Tudor recurrió a todas las técnicas de marketing que se le ocurrieron para demostrar las bondades de su producto, incluyendo la degustación de muestras gratis.

Poco a poco convenció a los dueños de los bares para que vendiesen las bebidas con hielo al mismo precio que sin él. Asimismo, enseñó a los restaurantes cómo fabricar helados usando sus bloques de hielo y hasta dialogó con los médicos en los hospitales para explicarles los beneficios del hielo para pacientes con fiebre.

Su idea triunfó, extendiéndose a Europa, Asia y Oceanía. Pese a las burlas iniciales de sus contemporáneos, amasó una enorme fortuna y llegó a ser conocido como “El Rey del Hielo”.

Entretanto, mientras Tudor desarrollaba su idea, en 1834 otro norteamericano llamado Jacob Perkins patentaba una primitiva máquina de hacer hielo, antepasado de las neveras de uso doméstico de hoy en día.

Sin embargo, el Papa Gregorio XVI al tener conocimiento de aquel nuevo invento declaró: “Ya saben fabricar hielo… Eso es meterse en el terreno de Dios. Ahora van a llevar su irreverencia blasfema hasta el extremo de fabricar sangre”.

Perkins fue patriarca de cuatro generaciones de ingenieros que, a lo largo de la historia, han patentado centenares de proyectos relacionados con la refrigeración, ventilación y calefacción.

También John Gorrie, el dueño de la primera patente de una máquina para fabricar hielo. Fue víctima de la incomprensión o del miedo a lo nuevo.

Cuando la carrera empresarial de Tudor florecía, el joven Gorrie llegó a Apalachicola, Florida, para ejercer de médico. Gorrie se encontró con enfermedades tropicales que afectaban a la zona, especialmente en 1841, cuando la fiebre amarilla diezmó la población.

Gorrie observó que la enfermedad tenía cierta relación con las elevadas temperaturas y la humedad, por lo que ideó un tosco sistema de refrigeración: un simple recipiente con hielo colgado del techo distribuía el aire fresco a través de un agujero.

Gorrie necesitaba hielo para su invento y los suministros eran limitados y muy caros a causa del transporte, así que comenzó a discurrir acerca de la posibilidad de crear hielo a través de sus propios medios.

Su primer descubrimiento, cuya patente le sería concedida en 1851, se basaba en el enfriamiento de un gas cuando se descomprime, hecho que produce trozos de hielo.

Antes de obtener la patente, Gorrie presentó oficialmente su máquina en una recepción organizada por el cónsul de Francia para celebrar el Día de la Bastilla, es decir, un caluroso 14 de julio en el que iba a servirse vino

Los camareros aparecieron de repente en aquella recepción con bandejas en las que llevaban vino espumoso en recipientes con hielo y el prodigioso invento del doctor Gorrie causó sensación, consiguiendo rápida financiación para desarrollar y comercializar su invento.

Sin embargo, la muerte del principal socio que financiaba la comercialización de su máquina de hacer hielo y los continuos ataques de la prensa –se cree que inducidos por su rival Tudor-ridiculizando un invento que era considerado un ataque contra Dios, le hicieron caer en desgracia y el resto de inversores desapareció.

Sin dinero ni  fuerzas para luchar por su creación, Gorrie murió en 1855 con 51 años a causa de un colapso nervioso, obteniendo reconocimiento solo con el paso del tiempo.

Catálogo completo de Máquinas de Hielo en Hosteleria10

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